Violencia Patrimonial

Por Licda. Jessica Barrientos Paz

Recientemente, en un periódico de circulación nacional, se hizo referencia a la violencia patrimonial de que son objeto las  personas adultas mayores en nuestro país;  en dicho reportaje  se dan estadísticas alarmantes de como  la violencia y el abuso en contra de este sector de la población ha ido en aumento.   Según datos suministrados por el CONAPAM,  en lo que llevamos del año se han recibido 149 denuncias por violencia patrimonial, mientras que en el año anterior las denuncias recibidas fueron 146 y en el año 2007 se recibieron 136 denuncias, por lo que resulta evidente que el aumento de estos casos es constante.

A pesar de que en entregas anteriores hemos desarrollado este tema, se considera relevante exponerlo  nuevamente, a fin de educar no sólo  a este sector de la población  que es tan vulnerable al abuso y el maltrato sino además de informar a las personas que se encuentran alrededor de personas adultas mayores que estos abusos y maltratos son sancionados por la ley.

Recordemos  que la violencia patrimonial se da cuando personas que rodean a la persona adulta mayor pretenden o logran despojarle de sus bienes mediante engaños o presiones psicológicas y en muchos de los casos se llega hasta la violencia física.  También, la misma se da cuando se pretende o se logra despojar a este sector etáreo de sus pensiones y demás ingresos o dineros de su propiedad.

En este tipo de violencia de la que son víctima nuestras personas adultas mayores, al igual que en la violencia o maltrato psicológico y físico, los victimarios, abusadores o agresores son familiares  cercanos de la persona abusada  o bien puede tratarse también de sus cuidadores y demás terceras personas que se encuentran en contacto con la persona adulta mayor.

El despojo de los bienes se da ya que los abusadores se las ingenian  por medio de manipulaciones para que las personas adultas mayores violentadas físicamente o / y  presionadas  psicológicamente, engañadas o amenazadas, procedan a traspasarle sus bienes.  Otra forma de despojo se da cuando estas personas inescrupulosas se valen de las  artimañas citadas para que la persona adulta mayor les herede sus bienes a través de un testamento.

En muchos otros casos, los abusadores o victimarios se aprovechan del delicado estado de salud en que se encuentran algunas de las personas de la tercera edad para que les firmen  documentos como poderes generales o generalísimos para que así  como Apoderados poder disponer de los bienes de estas personas y de sus dineros.

Las personas adultas mayores son víctimas de la violencia patrimonial por temor y miedo a  sus abusadores y en muchos casos  también se convierten en presa fácil de estas personas inescrupulosas por desconocimiento de sus derechos y por desconocimiento de que existen sanciones legales para quien cometa las conductas abusivas anteriores citadas.

El menoscabo económico en el patrimonio no es la única consecuencia de la que es víctima la persona adulta mayor, ya que al verse  despojado de sus bienes,  puede enfrentar depresiones y problemas de autoestima; por lo que sus derechos se ven violentados no sólo en el aspecto económico sino que además en el aspecto psicológico y emocional.
Es menester insistir en una capacitación constante encaminada a la protección de los derechos de las personas adultas mayores;  las personas pertenecientes a este sector de la población gozan de los mismos derechos que tienen las demás personas que componen la sociedad en que vivimos; las personas adultas mayores gozan del derecho de disponer libremente de los bienes de su propiedad, puede venderlos, donarlos, heredarlos, hipotecarlos y prendarlos,  independientemente de que se trate de bienes muebles o inmuebles, así mismo puede disponer de los dineros que sean de su propiedad; y todo lo anterior lo puede hacer de forma libre a favor de las personas que así lo desee la persona adulta mayor, sea a favor de familiares, cuidadores y terceras personas.  Es necesario hacer la salvedad de que la persona  adulta mayor no podrá disponer de sus bienes cuando exista  Insania legalmente declarada en sentencia firme, la cual consiste en que la persona adulta mayor se encuentra inhabilitado para disponer de los bienes de su propiedad por la pérdida de sus facultades mentales.

También resulta indispensable referirnos a otro término legal  muy aplicable al tema que hoy desarrollamos y es la Indignidad que consiste en la imposibilidad que tiene una persona de recibir bienes dados en herencia o por donación por parte de una persona adulta mayor que haya sido su víctima de agresión física, psicológica, sexual o patrimonial.

En muchos casos se da que los familiares despojan a las personas adultas mayores de sus pensiones y les dan lo mínimo para que satisfagan sus necesidades básicas, y en muchos casos ni siquiera les dan lo suficiente para sobrevivir dignamente; en ocasiones hasta los internan en asilos y los someten a un estado de abandono absoluto.  La situación anteriormente se intensifica en las festividades  de navidad y fin de año, época en la que el abuso y maltrato se incrementa, ya que las familias no sólo despojan a nuestras personas adultas mayores de sus bienes sino que además los internan en asilos o los abandonan en centros médicos para no tener que cuidarlos  en las festividades; lo cual resulta inaceptable y sumamente doloroso, ya que las personas adultas mayores tienen derecho a estar rodeados  de sus familiares, a recibir cariño y cuidado.

No hay duda alguna que ante el aumento anual de la violencia en contra de este sector de la población se deben redoblar esfuerzos para capacitar a las personas adultas mayores, cuidadores y demás personas de los derechos contemplados en la Ley Integral de la Persona Adulta Mayor y su Reglamento, en la que no sólo establecen derechos sino además sanciones.   Las personas adultas mayores que son objeto de violencia patrimonial o cualquier otro tipo de violencia deben denunciarla, así mismo, si una tercera persona  tiene conocimiento de este abuso también debe denunciarlo; lo anterior porque no basta con que se conozcan los derechos de este sector de la población y de que existen sanciones cuando se violente sus derechos, sino que además es necesario denunciar todas las conductas tendientes a lesionar esos derechos.

En esta columna nos encontramos en la disposición de referirnos al tema las veces que sean necesarias, ya que nosotros como sociedad somos los principales obligados a velar por los derechos de nuestras personas adultas mayores, a capacitarlos y a empoderarlos sobre las acciones a seguir a fin de poner un límite a las conductas abusivas de las que son objeto.

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