Recordando la epidemia de polio

Por Alejandra Poveda

Esta enfermedad tiene varias designaciones: polio, poliomielitis infantil, enfermedad de Heine-Medine y poliomielopatía. El término poliomielitis es la combinación de dos palabras griegas: polios o gris, denotando la materia gris del sistema nervioso y myelos o médula, refiriéndose a la vaina de mielina alrededor de ciertas fibras nerviosas.

La enfermedad es causada por un pequeño virus de ARN que es miembro del grupo enterovirus de la familia picornavirus. Hay tres tipos distintos desde el punto de vista antigénico y la infección con una cepa no protege contra las demás. La poliomielitis es altamente transmisible; el único reservorio vivo conocido del virus es el tracto intestinal humano y la principal ruta de infección es la fecal-oral. El virus se multiplica en la faringe y en el tracto intestinal. Durante el período de incubación, el cual es de una a tres semanas, el virus puede obtenerse de ambos sitios. Penetra la pared intestinal y es llevado por la sangre al Sistema Nervioso Central produciendo lesiones en la médula espinal, tallo cerebral, incluyendo los centros cardio-respiratorios, cerebelo, cerebro medio, tálamo e hipotálamo o corteza motora. Desde el punto de vista patológico la multiplicación viral puede jugar un rol mayor en el daño neurológico.

La polio existe desde hace mucho tiempo en diferentes partes del mundo.  Se ha encontrado evidencia de esta enfermedad en esqueletos egipcios que datan del año 3700. A.C. Durante el siglo pasado las epidemias en el mundo con mayor incidencia se dieron en las decadas de los años 30, 40 y  50 afectando a todos los continentes.

A finales de los años 1950 el Dr. Albert Sabin descubrió la vacuna de virus poliomieliticos, vivos y atenuados de administración oral, y se empezó a distribuir en 1960; Costa Rica obtiene esta vacuna en marzo 1959. La vacuna Salk implicaba mayor  presupuesto y logística por ser intramuscular. Actualmente, hay países que  no han podido controlar la enfermedad.

Costa Rica logró la interrupción de los virus salvajes de la poliomielitis en setiembre de 1973, hecho por el cual las generaciones  recientes de costarricense, en muchos casos, no conocen el cuadro de la enfermedad ni sus secuelas.

Los dos  primeros casos de poliomielitis, de los cuales se tiene registro en Costa Rica, se presentaron en 1898. Ambos pacientes se internaron en el Hospital San Juan de Dios, primer hospital de Costa Rica creado el 28 de octubre de 1845.  Hubo casos esporádicos de 1897 a 1935 con un total de 31casos registrados.  Entre 1936 a 1973 se presentaron 11 epidemias.

La epidemia del polio de finales de 1953 y principios de 1954, fue la de mayor incidencia. El número de casos contagiados citados en los ducumentos  oscilan entre los  1.081  y 2.000  con lesiones físicas severas.   Se cree que los primeros casos provinieron de San Isidro de El General, de Santa Ana y de los alrededores de los Barrios del Sur de San José. Estas localidades no contaban con agua potable y los pobladores de la época eran trabajadores  artesanales muy humildes.

Ocasionó la tasa más alta de mortalidad epidémica nunca antes registrada hasta la fecha. El país no estaba preparado para enfrentar el problema, no se tenían recursos de rehabilitación, ni experiencia y el único servicio de infectología estaba ocupado por enfermos con varicela, sarampión y otras. Como el servicio de pediatría estaba abarrotado se fueron abriendo otros “salones” con condiciones precarias donde se ponían varios niños en una misma cama.

“Los niños eran pequeñitos, de 3 y 6 meses, 3  años,  4 y más, a veces hasta grandes (…) Estaba el famosos pulmón de acero, los niños le tenían pánico que los metieran ahí, era como ver una cisterna, grande, tal vez medía un metro y medio o más, redondo donde se colocaban y les quedaba sólo la cabeza afuera y el cuerpecito adentro, tenía diferentes presiones (…) se ponía los niños que ya tenían problemas respiratorios (…) hacían la función de diafragma.” (Claudette Laurent,1998:6)

Otro aspecto particular de la epidemia del 54 fue el contagio de adultos, que no era lo común: “En una casa formada por nueve hermanos, un día me llamó a mamá diciéndome que estaban muy mal, por lo que quería que yo los fuera a visitar a su casa en Guadalupe. (…) al entrar, la encontré en la misma cama hirviendo en temperatura y todos los hijos acostados con fiebre y con la misma sintomatología.  La señora me dijo: “la empleada está allá adentro, en su cuarto, también enferma con su chiquito” (Palabras del Dr. Guillermo Robles En Ortíz, Roberto. Memorias del Hospital de Niños, Dr. Carlos Sáenz  Herrera”.1996:26.)

Los diarios de la época  recogen las sensaciones temor y sufrimiento que ocasionó la epidemia. La epidemia deja al descubierto grandes deficiencias hospitalarias que existían en Costa Rica. De hecho, se valora la construcción del Hospital de Niños a la luz de los problemas enfrentados en las instalaciones del Hospital San Juan de Dios.  (Ortiz,1996:28)

Los pacientes con secuelas de polio fueron alojados en la Casa Verde, una edificación de madera vieja e incómoda ubicada entre el Hospital San Juan de Dios y el actual Hospital de Niños. La forma de enfrentar los problemas financieros de la epidemia,  fue mediante  donaciones: la “Campaña Marcha de los Dieces”, recoletas entre las amistades de la damas de sociedad y algunas del Gobierno. Las instituciones que se crean y organizan alrededor de la problemática que generó la epidemia tienen un marco carácter médico: Patronato de Rehabilitación (1955), Servicio de Rehabilitación (1960), frente a las Calderas del Hospital San Juan de Dios y el Hogar de Rehabilitación de Santa Ana (1962).

Una vez creado el Hogar de Rehabilitación empieza una nueva fase para muchos niños y adolescentes  quienes crecieron en esa institución al cuidado de monjas de la Congregación de Santa Ana.

DR. HUMBERTO ARAYA ROJAS

Don Humberto Araya nació el 28 de octubre de 1915 en Santo Domingo de Heredia, sus padres fueron José Rafael Araya Rojas y Virginia Rojas Nelson; la familia se componía de nueve hermanos.
Su infancia transcurrió en San Juan de Tibás donde cursó la enseñanza primaria en la Escuela Miguel Obregón Lizano. Se cuenta que un vecino, Don Julio Vargas quien a pesar de no ser médico pero poseía grandes conocimientos en la materia, influyó en su temprana vocación hacia la medicina.

Luego de concluir sus estudios primarios ingresa al Colegio Seminario y al Liceo de Costa Rica, donde concluye sus estudios secundarios, graduándose de bachiller en Ciencias y Letras en el años 1934.   En ese momento Costa Rica no contaba con la carrera de medicina pues no existía universidad, ya que desde fines del siglo XIX se  clausuró la Universidad de Santo Tomás, sobreviviendo únicamente las carreras de Derecho y Farmacia.

En 1935 entra a la carrera de Farmacia , ya que su familia no podría costear los gastos para que estudiara fuera del país.  En 1937  deja inconclusa la carrera de Farmacia pues logra los trámites de admisión en  la Facultad de Medicina  de la Universidad Nacional Aútonoma de México.  Luego de seis años logra en 1943 el título de médico cirujano y dos años después la especialidad de pediatría en el Hospital Infantil de la ciudad de México.

En 1945 de regreso a Costa Rica, se incorporó al Colegio de Médicos e ingresó como médico interno en el Hospital San Juan de Dios.  En 1946 se le nombra jefe en la sección de pediatría en el Hospital San Juan de Dios. Entre febrero y marzo de1954, se produce la mayor epidemia en el país. Por lo que viaja al Hospital de Niños en la Ciudad de  México, donde recibió la formación de Medicina Física y Rehabilitación, regresando en 1956.

El Dr. Araya deseaba implementar lo aprendido en México pero topó con el miedo al contagio de sus compañeros médicos del Hospital San Juan de Dios, al grado de no darle la mano en señal de saludo.

Don Humberto de carácter fuerte y decidido no escatimó esfuerzo para aunar voluntades, hacer amigos, solicitar ayuda de la autoridades, de la Asamblea Legislativa y de los medios de comunicación. Sus logros fueron múltiples siendo su mayor meta el Centro Nacional de Rehabilitación.

Su padre quien era profesor de música le heredó su afición al piano.  Y quizás ese gusto por la música lo lleva a crear el “Grupo Orquesta del Hogar de Rehabilitación Santa Ana” de 1965 al 1973.  El grupo estuvo formado por  Flor Villegas Villegas, (cantante), Luis Ángel  Cárdenas Mayorga (organeta), Ramón Ilama Valverde (batería), Julián Pérez Sánchez (tumbas), Guido Ballestero Núñez, (bajo eléctrico) bajo la supervisión de Anita Protti profesora de música del Hogar. Lograron grabar seis discos “estender play” con  24 canciones la mayoría de la época “Me lo dijo Pérez”.

Costa Rica le debe a él en gran medida todo lo alcanzado en el campo de la rehabilitación; por eso se le considera el Padre de la Rehabilitación. Falleció el 7 de diciembre de 1995.

Fuentes:
Marranghello, Leonardo. s.a. La Erradicación de la Poliomietilitis en Costa Rica. En Revista Costarricense de Salud Pública.
Ortíz, Roberto. 1996 , Memorias del Hospital de Niños “Dr. Carlos Sáenz  Herrera”.
Sell. Virginia. 1997 Memorias. XX Aniversario Centro Nacional de Rehabilitación “Dr. Humberto Araya Rojas”.

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