Discapacitura: Literatura escrita por personas con discapacidad
Written by Laura Pérez Barquero
Tuesday, 20 July 2010 21:55



Desde que era una adolescente, por la necesidad de expresarse que hay en esa época de la vida, me surgió la inquietud de escribir y fue ahí donde me dí cuenta que tenía habilidad para hacerlo. Posteriormente, cuando empecé a estudiar educación, esta inquietud por escribir aumentó, ya que muchas veces requiero de un cuento o reflección de algún tema en especial y no lo encuentro, entonces decido escribirlo y así solucionar el problema, mientras hago algo que me gusta.
En este caso la reflexión que voy a presentar, se refiere a lo sencillo que se nos hace muchas veces huir de nuestra responsabilidad y hacer a otros culpables de lo que hacemos, sentimos o pensamos, cuando lo que deberíamos es asumir nuestras responsabilidades y reconocer que la forma de vivir que cada persona tiene, es la que eligió, porque soy yo el que elijo vivir bien o por el contrario no hacerlo. Además la reflexión nos hace meditar sobre lo fácil que es echarle la culpa a Dios, antes de pensar en que el siempre nos ayuda y nos ilumina, pero que también nos da libre albedrío, es decir, libertad para elegir lo que nosotros queramos, aún y cuando él tenga otro propósito para nuestra vida.
Espero que esta reflexión sea de su agrado y les sirva para meditar si somos de esas personas que siempre andamos buscando culpables y no asumimos que somos nosotros los que debemos darle un cambio a nuestra vida y no tal vez los demás. Además, insto a otras personas con discapacidad que tengan afición por escribir algún tipo de literatura y que deseen publicarla en este medio que se comuniquen al correo electrónico
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Que fácil
Que fácil es decirle a Dios que él es el culpable de cómo marcha mi vida, cuando yo no hago nada para que su caminar sea diferente.
Decir que mis padres no me quieren, cuando con su actitud o lo único que buscan es mi bien y mi felicidad.
que fácil es decir que soy como soy porque esa es la moda, aunque me hunda en el abismo.
Que fácil huir de mis problemas para no enfrentarlos.
Hacer culpables a los demás de mis errores cuando intentaron decirme que estaba mal y yo nunca se los permití.
Que fácil es ver que los demás se equivocan, pero nunca ver que son mas grandes mis propios errores.
Vivir lamentándome por lo que no puedo o no tengo, en lugar de aprovechar todo lo que el Señor me regala.
Que fácil es serrarme ante la primer lucha perdida, en lugar de buscar armas para atacar con más fuerza la siguiente.
Pensar que a nadie le importa lo que yo haga con mi vida para justificar mi libertinaje y mi rebeldía.
Que fácil hacerme la víctima antes de decir me equivoqué.
Hacer sufrir a quien me ama a cambio de cumplir mis caprichos.
Que fácil pedir que te amen cuando tú no te amas ni a ti mismo.
Que fácil es frustrarse ante el primer obstáculo que te ponga la vida, antes de reconocer que los obstáculos están para brincárselos, y no para tropezar con ellos.
Pedirle a Dios todo para disfrutar de la vida y no vida para disfrutar de todo.
Que fácil vivir en el mundo sin Dios, pero que difícil vivir con Dios en el mundo
Que fácil es decir que cambie el mundo antes de reconocer que quien debe cambiar soy yo.