1 de diciembre - Día mundial del SIDA
Written by Rebeca Chaves Alvarado, Psicóloga
Friday, 11 December 2009 19:14



El Síndrome de Inmuno Deficiencia Humana (SIDA), se ha convertido en más que una enfermedad mortal, en una palabra empleada para etiquetar y discapacitar a los que la padecen. Estas personas no solo deben luchar contra el estigma de una enfermedad, con tratamientos caros y complicados, sino que se ven afectadas las áreas: laborales, sociales, familiares, educacionales, y por supuesto su sexualidad, siendo así un fenómeno que ataca el sistema inmune de un individuo
y lo más intrínseco de su ser, sus más íntimos sentimientos, como el amor, la búsqueda de placer y sentirse amado. Ésta necesidad de amar y ser amado muere con un diagnóstico que si bien es cierto, es alarmante y entristecedor por sí mismo, conlleva la pérdida irracional de todos los aspectos que formaron la vida del individuo, entre ellos su sexualidad.
Muchos seropositivos, se ven “obligados” a decir NO al amor, por miedo a ser rechazados, Felipe de 35 años paciente seropositivo y hematooncológico comentó en consulta “La experiencia que me rechazara mi pareja me rompió el alma, estuve hundido durante mucho tiempo”. Sin embargo, el SIDA, como muchos hechos de la vida, puede ser tomado como una tragedia ante la cual no hay nada que hacer, o bien, como una oportunidad para hacer cambios de vida. Si se elige el camino para que sea una oportunidad de hacer cambios y encontrar un nuevo sentido a la vida, se debe transformar la visión que se nos ha mostrado y que hemos introyectado con respecto al SIDA como una sentencia absoluta de muerte, y convertirla en punto de partida para hacer cambios físicos, mentales y espirituales que permitan incrementar la calidad de vida tanto de la persona que la padece como de todas aquellas personas involucradas.
Dentro de los cambios que deberán hacerse están aquellos que implican a la sexualidad, entendida como la posibilidad del intercambio de afectos y como el ejercicio del placer corporal.
Para evitar el contagio se pueden utilizar diversas estrategias como:
1. La abstinencia sexual, es decir no tener ningún tipo de contacto sexual. La sexualidad es más que el coito, es todo lo que implica estar con la persona amada como lo son las caricias y las muestras de cariño.
2. El autoerotismo, es decir, caricias que nos proporcionamos a nosotros mismos, que pueden ser acompañadas de estímulos visuales, verbales o de alguna fantasía para producir excitación y orgasmo.
3. El sexo protegido, que son aquellas prácticas en que hay penetración, pero se establecen barreras mecánicas como condón, cuadros de látex, para evitar el intercambio de fluidos corporales potencialmente transmisores del VIH. Existe un condón femenino, que potencialmente tiene tantas ventajas o más que el masculino, sobre todo porque puede evitar que las mujeres tengan que negociar el uso del condón con su pareja. La efectividad del condón masculino depende de de su uso adecuado.
4. El sexo llamado seguro, que consiste en todas aquellas prácticas para compartir estímulos táctiles, visuales, auditivos, con compañía sexual, en las cuales se evita la penetración.
PRINCIPIOS DE UNA VIDA ERÓTICA PROTEGIDA
• Considerar que en toda relación sexual nos involucramos con personas con igual dignidad humana y responsabilidad.
• Aprender a desgenitalizar el ejercicio de nuestra sexualidad.
• Utilizar instrumentos y técnicas que reduzcan el riesgo e incrementen el placer. Entre estos instrumentos se encuentra el condón.
• Practicar la Protección Universal, lo cual significa que hay que evitar la posibilidad de reinfectarse y de propagar la infección, informando a toda persona que lo deba saber sobre el propio estado serológico. Sin embargo, como no es posible que las personas intercambien con todo el mundo la información sobre su estado serológico, ni es posible tomar examen a todos, lo mejor es que las prácticas de protección las utilicemos todos por igual, en especial en la vida sexual.
Es a partir de estos conocimientos que ha sido posible plantear una Vida Erótica Protegida, que se define como “El conjunto de actitudes, conocimientos y prácticas, que nos permiten el ejercicio de nuestro deseo sexual y la obtención del placer, disminuyendo al máximo posible el riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual”. No olvidemos que el VIH no trata de cifras sino personas, ya que todas las personas tienen derecho a expresar sus emociones y sentimientos con libertad, sin temor ni vergüenza, sin miedo al rechazo o la humillación.